Los conflictos son comunes entre los estudiantes. Estos conflictos pueden convertirse en agresiones verbales o físicas. Pero no todos, pueden ser catalogados como acoso escolar. Por tanto, deben tratarse de maneras distintas. Según la página stopbullying.gov, el acoso escolar es una conducta agresiva e indeseada que incluye abuso físico, emocional o ambos. El agresor usa el acoso para obtener algún beneficio.
Para que una conducta pueda catalogarse como acoso, tienen que darse las siguientes condiciones:
- El abuso constituye un patrón que se repite por un espacio de tiempo.
- La relación entre las partes es de un desbalance de poder. El agresor usa su poder, generalmente su ventaja física, para maltratar a la víctima, que suele ser más débil y vulnerable.
- Abuso verbal: Poner sobrenombres, humillar, amenazar, circular rumores maliciosos
- Abuso físico: Golpes, patadas, escupir, romper las pertenencias de la víctima, hacer gestos corporales rudos, robar.
Es importante poder distinguir el acoso escolar de el conflicto. Fallar en reconocer y detener el acoso, puede provocar graves consecuencias a largo plazo. Confundir un conflicto con acoso puede ser igualmente peligroso en la medida que se etiqueta a un estudiante como acosador cuando no lo es y se falla en elegir la estrategia de intervención adecuada.
La siguiente tabla puede ser útil para ayudar a distinguir estas situaciones y determinar el curso de acción adecuado:
Según el Manual de Protocolos del Departamento de Educación, los pasos para atender los casos de Acoso Escolar son los siguientes:
- Informar al Director Escolar
- El Director Escolar investigará la situación, la informará al Departamento de Educación usando los mecanismos establecidos e impondrá medidas disciplinarias que pudieran incluir una suspensión de hasta quince días según la gravedad de la situación.
- El Director Escolar referirá los casos a Trabajo Social o Consejería Escolar para consejería y seguimiento.
Además, pueden visitar la página bullying.org
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